CALENDARIO MAYA

Semblanzas de Héctor M. y Sergio Calderón.

Héctor Miguel Calderón Hermosa nace en la ciudad de México el 18 de Octubre de 1918. Se gradúa como ingeniero con especialidad en Mecánica de Suelos.

En 1942 participó en el trazo del Ferrocarril del Sureste, obra indispensable para sacar del aislamiento a esa rica región de la República Mexicana y durante la cual se fue encontrando con los vestigios de las culturas más antiguas de Mesoamérica; Olmecas y Mayas.

Fue el encargado, en esos días, de diseñar la forma de mantener abierta y estable, sostenida en rieles, la lápida del la tumba que encontró el arqueólogo Alberto Ruz en el Templo de las Inscripciones en Palenque.

Calderón, junto con el ilustre profesor maya, su amigo Domingo Martínez Paredez, fueron los primeros en proponer que se estudiara a los mayas con una visión cosmogónica y no exclusivamente arqueológica.

En 1962 edita su libro “Clave Fonética de los Jeroglíficos Mayas”,  en donde revela con claridad el carácter fonético de la escritura mayaplanteando esta propuesta, antes que se supiera algo de Knorosov, a quien irónicamente se le adjudica hoy en día como el padre de la lectura fonética.

En 1966 publica su libro “La Ciencia Matemática de los Mayas”.

Años después forma el Grupo DZIBIL, que fue una organización de personas dedicadas a la investigación de temas relacionados con los Mayas y a su promoción y difusión por medio de conferencias. En el grupo se generó gran cantidad de artículos y trabajos de análisis de estelas, códices, etc.

Realizó una gran búsqueda por bibliotecas y museos del mundo, para encontrar manuscritos mayas, inéditos, los cuales publicó, para así contribuir con el rescate de nuestras raíces.

Destacado fue su estudio de los códices, identificando el carácter astronómico y ritual de estos. En el que conocemos como Códice de Dresden, por ser esa ciudad la que custodia dicho documento, encontramos un amplio tratado de astronomía, donde Calderón identificó tablas de ciclos de Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, eclipses de Sol y Luna, por medio de los cuales comprobó la verdadera correspondencia entre las fechas mayas y las del calendario cristiano, tema que sigue causando muchas controversias entre los investigadores del tema y del cual, con las enseñanzas del maestro Héctor, tenemos hoy comprobaciones abundantes.

En 1982 edita sus libros, “584314, Correlación de la Rueda de Katunes, la Cuenta Larga y las Fechas Cristianas”, acompañado de sus “Notas Explicativas”.

Desarrolla, entre muchos otros estudios, el análisis sobre la estela Q de Quirigua, Copán y muchas más inscripciones jeroglíficas, los cuales solamente dio a conocer en conferencias, sin llegar a editar estos trabajos.

Su trabajo de 1962 sobre los jeroglíficos fue solamente el principio de un gran estudio que quedó inédito y en parte inconcluso, llegando a obtener avances muy significativos en dicha materia a través del tiempo.

En 1991, su amigo Hugo Harleston Jr. Publica un libro llamado “El Zodiaco Maya”, basado en los estudios que Héctor Calderón hizo durante muchos años sobre este tema y a partir de la publicación de esta obra, el mundo pudo conocer la conformación del cielo maya, basándose en la correcta lectura y reconstrucción de una tabla que viene en el Códice de Madrid.

Pocos años después de dar a conocer las 13 constelaciones mayas y su ubicación en la bóveda celeste, Sergio Calderón C., hijo de Don Héctor, quien trabajó muchos años como colaborador del grupo Dzíbil y participó en muchos de los hallazgos y obras de este; se percató que existía un desajuste de 11 días en la colocación de los signos zodiacales mayas publicados por Harleston, el maestro Héctor estuvo de acuerdo y juntos también agregaron otros ajustes en cuanto a los nombres de los personajes totémicos del cielo maya, lo cual tampoco ha sido publicado.

Uno de los últimos trabajos de Don Héctor consistió en el cotejo de las fechas con que vienen registrados 70 eclipses de una tabla en el Códice Dresden, hecho con la cuenta maya que encontró y propuso al mundo como la correcta, por ser la que resiste la mayor cantidad de pruebas.

Desde sus primeros días de investigaciones, hasta los últimos, las aportaciones del Ing. Héctor Miguel Calderón tienen importancia vital para el estudio y recuperación del conocimiento de nuestros ancestros mayas. Voy a intentar hacer una lista resumida de sus aportaciones:

1.- Reconocimiento de gran parte del alfabeto maya.
2.- Dio a conocer el tablero de cuentas Matemáticas Mayas.
3.- Forma de sumar, restar, multiplicar, dividir, raíces y cómputos calendáricos.
4.- Simbología matemática filosófica maya del universo.
5.- Cuenta Maya y comprobaciones astronómicas, históricas y epigráficas de ésta.
6.- Conceptos cosmogónicos coherentes.
7.- Aportación de manuscritos antiguos no conocidos.
8.- Rescate del uso práctico de las tablas astronómicas de los códices.
9.- Posibilidad real para relacionar la simultaneidad de hechos históricos.
10.-Desciframientos sobresalientes de estelas.
11.-Sobresaliente avance en la lectura de glifos.
12.-Devolución del Zodiaco Astronómico Maya al mundo.
13.- Interpretación y manejo de la Tabla de Eclipses del Códice Dresden.
14.- Reconstrucciones coherentes de la historia maya, bien documentadas.
15.- Descubrimiento de la duración real del Ahau Katún y Uts Katun.
16.- Mecanismo de cambio de cargadores.
17.- Nik’te Katun, nombre maya del supuesto Baktun de los arqueólogos.
18.- Localización de las grandes Eras Mayas en la historia planetaria.
19.- Nombres y glifos de los planetas de nuestro sistema solar.
20.- El 13 y 9 como parte de los grados de localización astronómica maya.
21.- La mejor y más completa interpretación de la Tumba de Palenque.
22.- Nombre verdadero de Palenque.
23.- Nombre verdadero del personaje de dicha tumba.
24.- Comprobaciones arqueoastronómicas.
25.- Relación del calendario maya con las manchas solares y el clima.

Estoy seguro que he omitido algunas o muchas otras contribuciones de Héctor Calderón para esta importante materia. Hay temas por analizar y para hacer algunos buenos programas.

Ahora simplemente me queda decir que mi aportación en esta materia es muy humilde en comparación con mi padre, pero no deja de ser importante, pues en vista de que en este país siempre apreciamos más a los extranjeros y les delegamos la responsabilidad de descifrar nuestra propia cultura, se ha hecho caso omiso a los esfuerzos, enseñanzas y mensajes que nuestros propios investigadores han hecho y hacen. Muestra de ello es el hecho de que en nuestras escuelas de arqueología, se enseñan como base casi exclusivamente teorías de investigadores extranjeros, es escasa la escuela mexicana que estudian y creen que no la hay. En vida, mi padre tuvo muchas fricciones con los arqueólogos, por no ser egresado de las instituciones oficiales y le negaban a veces a su grupo de investigación el acceso a las bibliotecas de dichas instituciones.

Hoy, como continuador de la Cuenta Maya comprobada, descubierta por Héctor Calderón, sigo difundiendo contra viento y marea estos conocimientos, los cuales siguen cayendo en oídos sordos y pensamientos cuadrados, que no quieren creer las comprobaciones que hacemos aunque no nos pueden presentar mejores resultados que los nuestros.

Con respecto a mi colaboración en el encuadre del Zodiaco Astronómico Maya, el cual hice inspirado en el hecho de que mi padre estaba buscando agregar un pequeño ciclo que tiene relación con la fecha cascabel, o TSAB, que viene en muchas estelas y que aún no encontraba él dicha fórmula; pensé que si TSAB, el cascabel de TSAB KAN, la constelación de la Serpiente de Cascabel, son las Pléyades, dato muy conocido hasta nuestros días, dicho ciclo tenía que ser el que completara esta tabla de 13 ciclos de 28 días, que suman 364, el cual pasaría a ser el día 365 o cero y también el 366 en años bisiestos. El día en que actualmente se alinean el Sol y las Pléyades es el 20 de Mayo y 19 también en el segundo caso. Esto nos obligó a recorrer el posicionamiento original, además de que hizo coincidir a los dibujos del códice con ciertas constelaciones cercanas a la eclíptica; los dibujos que sugirió Hugo Harleston no se parecían a ninguna figura maya. La fecha TSAB tiene que recorrerse un día hacia delante cada 71 años, para que no se desajusten los cálculos astronómicos. Este ajuste le pareció muy bien a mi padre y con esto se redondeaba el Zodiaco Astronómico Maya.

Pero esto no era todo; con el tiempo me di cuenta de que esta tabla zodiacal tuvo mucho éxito entre los grupos New Age y en especial entre los seguidores del Dream Spell de José Argüelles, quien lo usa conforme a la publicación de Harleston, o sea, sin el ajuste, del cual le comunique un día que coincidimos en un evento, haciendo caso omiso. Esta tabla, Don José la interpretó como un calendario lunar, pero nunca estuve de acuerdo en eso, pues usándola así, se desfasa día y medio cada signo zodiacal; el ciclo lunar que usan los mayas en el Códice Dresden es de 29.53, al igual que el de Palenque y demás estelas mayas. Me encontré en un libro de Adrian G. Gilbert y Maurice M. Cotterell, titulado “Las Profecías Mayas”, un dato importante en el capítulo de “La astrogenética y los 12 tipos astrológicos”, en donde expone el hecho de que el Sol gira sobre su propio eje, en su ecuador, en 26 días, pero en 28 visto desde nuestro planeta. Esto me dio la pauta para mi teoría de que la Tabla del Códice de París, fuente original del Zodiaco Maya de Calderón y Harleston, nos habla de los 13 ciclos de rotación solar en un año terrestre y confirmé que estoy en lo cierto al ver que junto a cada animal totémico de esta tabla hay un símbolo de K’IN, el Sol y no encontramos un solo glifo de UH, la Luna. Entonces esto nos habla de un Calendario Zodiacal Solar. Tenemos las evidencias suficientes para afirmar que los mayas conocían el ciclo de manchas solares y no estaban ajenos a los fenómenos por los que pasa nuestro astro rey. Esta relación es otra aportación personal, aparte de las interpretaciones que hago con respecto a las características de cada uno de estos Sagrados del Trece Cielo, OSHLAHUN TIKUH.

Mi misión como continuador del sistema de cómputo de crono-distancias de las cíclicas del movimiento sincrónico del universo Maya (conocido como calendario maya) no consiste tan solo en esto. Tuve que atreverme a llevar a cabo el corrimiento de cargadores del calendario Haab de 365 días, sin día bisiesto, que sincroniza ciclos de Venus con la tierra al correr de 8 de estos, sumando 2920 días, tiempo en que Venus cumple 5 ciclos sinódicos. En el libro de Héctor Calderón además de explicar el mecanismo de corrimiento de los cargadores de los años Haab, trae una larga lista en la que nos enseña cómo se va recorriendo el inicio de este año que los arqueólogos llaman “año vago” y la última fecha que toca es el 22 de Junio de 1823, en que termina la Rueda 16 de Ahau Katunes o UTS KATUN, de 312 haabs. El paso a seguir es cambiar los cargadores KAUAK, KAN, MULUK, HIISH, por los que siguen, que son AHAU, CHIKCHAN, OK y MEN, que son los que corresponderán a los 312 haabs que se inician a partir del 21 de Junio de 1824. Este cambio ya no se hizo, porque en esas fechas, no había quien hubiera continuado el uso del Calendario Maya al modo de los mayas originales. Esperaba encontrarme con algún sabio maya que me autorizara hacer este cambio que exige la matemática y no me quedó más que hacerlo, la única autoridad que había en esta materia la tenía en casa y ya estaba muy enfermo. Mi padre no lo había hecho porque su interés esencial siempre fue la historia y entre su generación carecía de importancia el seguir un sistema autóctono de fechación. Hoy ya estamos usando la Cuenta Maya Contemporánea, con su debida actualización y comprobaciones; esto es privilegio de aquellos que se han dignado escuchar y estudiar los hallazgos de un sabio maya de los últimos tiempos.

Andando entre los estudiosos de la arqueología, arqueastronomía y diversas tradiciones mesoamericanas, me he encontrado con la falta de comprensión de la mecánica de los calendarios de esta región y todos opinan diferente, casándose con sus propias opiniones, siendo así muy difícil que cambien sus teorías, que a veces pueden tener aciertos dignos de tomar en cuenta, pero que no reflejan la continuidad histórica del tiempo que se perdió a causa de la represión europea y del intencional ocultamiento que hicieron nuestros ancestros, como sistema de auto defensa, porque si no lo hubieran hecho, no quedaría nada que nos diera las claves para descifrar esta sabiduría. La mayoría de los nuevos cronólogos han querido agregarle a la Tabla de relación Tierra-Venus, un día cada 4 años o un cuarto de día cada año, lo cual rompería el sistema tan perfecto de crono-distancias que nos fue dejado. Un servidor ha descubierto la forma en que registraron los mayas los ciclos terrestres, sin tener que deformar el Haab y siguiendo mi tradición familiar, tengo todas las comprobaciones necesarias.

El Tsolk’in es el Calendario Sagrado Maya de 260 días y el significado de sus símbolos ha sido distorsionado por estudiosos, arqueólogos y seguidores de una tradición que a través de los tiempos ha perdido su originalidad. Al estudiar el contenido de esta tabla de biorritmo universal, cotejando la lectura de sus glifos y nombres con las raíces del idioma maya, descubrí que lejos de tener estos símbolos significados un tanto arbitrarios, reflejan en realidad una continuidad que enmarcan un proceso natural de desarrollo humano ligado a la superación como ser físico, álmico, mental y espiritual. Esta tabla es un excelente método de meditación y auto-conocimiento; sus vocablos funcionan cual los mantrams tibetanos y son parte de un colorido sistema de integración con las energías esenciales de la vida. Esta es otra de mis aportaciones.

El Calendario Maya no corre de forma lineal, como otros en el mundo, pues tiene formas diversas de analizarse y puntos varios de arranque, o sea que va cruzando por marcadores diversos, de carácter sincrónico, como ciclos meramente calendáricos, astronómico, como los eclipses, energéticos, como los fenómenos causados por la rotación solar. Las profecías mayas nacen de la observación de estas cíclicas y su continuo registro. Conociendo estos sistemas de codificación, podemos aventurarnos a profetizar y a interpretar los escritos de los Chilam Baalam, agregando a todo esto, la comprensión de las claves del idioma secreto de los iniciados mayas. También estoy a punto de publicar un libro que se llama “Inquietante Profecía del Ah Chilam”, en donde interpreto según las enseñanzas de Héctor Calderón, los tiempos de cumplimiento y según el conocimiento que he recopilado de diversas fuentes y mis propios descubrimientos, el significado de los enunciados y parábolas.

Espero que con lo hasta aquí dicho, se entienda algo de la gran labor que hizo mi padre al abrirnos el camino para el recate de un conocimiento que se antoja de vital importancia para una Nueva Era que se aproxima. Esta por llegar a su término el tercer día de la Era del Jaguar, BAALAM (1800-1871 primer día, el segundo 1871-1942 y de 1942 al 2013 el tercero); el 22 de Enero del 2013 en que termina el último Tsolk’in de la Era (el 7200), que comienza el 7 de Mayo del 2012, preámbulo a una serie de sucesos astronómicos tales como alineaciones y conjunciones planetarias, un eclipse solar a los 13 días del comienzo de este Tsolk’in; eclipse de Luna, conjunción superior de Venus; serie de eventos que podrían ser como una puerta de entrada a una forma de percibir diferente nuestra realidad como humanos en este planeta.
Sergio Calderón C. 
"Ch'eh Keh"



Carta Natal Maya

Es un estudio completo, en el que la sabiduría maya nos guía acerca de nuestras influencias astronómicas, qué función tenemos con respecto al mundo que nos rodea, cómo tranformamos las energías esenciales de la vida y por lo tanto clarifica la misión de las personas. Más información en el panel de Carta natal, calendarios y libros mayas:
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